Se cae la popularidad de Milei, la fuerte protesta de Mar del Plata con la consigna «La Patria no se vende»
27.01.2026
La gira del presidente Javier Milei por Mar del Plata terminó con fuertes protestas, insultos desde balcones y un amplio despliegue policial. Vecinos corearon “que se vaya” y “la patria no se vende” en el centro de la ciudad.
Lo que el gobierno presentó como un “Tour de la Gratitud” se transformó anoche en un escenario de tensión y rechazo callejero. La visita del presidente Javier Milei a Mar del Plata culminó con fuertes protestas ciudadanas, gritos de repudio desde balcones y un extenso cordón policial que debió resguardar la salida del mandatario de la céntrica calle Güemes.
El episodio, que rápidamente se viralizó en redes sociales, expone la profunda grieta social y el descontento que atraviesa a una parte significativa de la ciudadanía hacia las políticas económicas del gobierno, en un contexto de crisis inflacionaria y ajuste.
Un paseo presidencial bajo asedio
Acompañado por militantes y simpatizantes, Milei recorrió la zona comercial más emblemática de la ciudad. Sin embargo, el gesto de cercanía fue opacado por la masiva y sonora protesta de vecinos y transeúntes. Videos muestran a personas en balcones y veredas gritando consignas como “¡Que se vaya!” y “¡La patria no se vende!”, mientras efectivos policiales formaban barreras humanas para contener a la multitud que se agolpaba.
Milei quiso hacer un "Tour de Agradecimiento" en Mar del Plata y la gente fue solo para cantarle LA PATRIA NO SE VENDE. A sus votantes les da vergüenza votar a este engendro y se quedan en sus casaspic.twitter.com/UfcLsbeOJD
— Arrepentidos de Milei (@ArrepentidosLLA) January 27, 2026
Análisis: El contraste entre el relato oficial y la realidad social
El incidente en Mar del Plata desnuda la brecha entre el relato de respaldo popular que intenta construir La Libertad Avanza y la resistencia social que genera su gestión. La gira, planificada tras su participación en el Foro de Davos, buscaba capitalizar políticamente el apoyo electoral. No obstante, se topó con la cruda realidad de un descontento que se expresa en el espacio público, incluso en ciudades tradicionalmente vinculadas al turismo y el comercio.
La necesidad de un operativo de seguridad de magnitud para un simple paseo callejero habla por sí sola de la tensión política vigente. Este tipo de manifestaciones espontáneas y descentralizadas son difíciles de controlar para el aparato comunicacional oficial y representan un desafío simbólico para un gobierno que se autopercibe como revolucionario.
Conclusión:
Más allá de los incidentes, la escena en Mar del Plata deja una imagen poderosa: la de un presidente acorralado por su propia ciudadanía, obligado a retirarse entre gritos y bajo protección policial. Este evento no es un hecho aislado, sino un síntoma de la creciente polarización y el malestar social que promete definir el tono del conflicto político en los próximos meses.
Fuente: CONSENSO PATAGONICO


