POLÍTICA NACIONAL

El massismo rearma su estrategia y apuesta a la fractura del oficialismo para sostener la competitividad del peronismo.

13.07.2026

Sergio Massa se perfila como mediador entre el kirchnerismo, el axelismo y los gobernadores del PJ. El freno a la reforma electoral libertaria y la caída en la imagen presidencial reactivan las expectativas del Frente Renovador de cara al próximo año electoral.

El massismo rearma su estrategia y apuesta a la fractura del oficialismo para sostener la competitividad del peronismo.

 

El intento de Javier Milei de suspender las PASO para romper a la oposición y dejar al peronismo sin instrumentos para dirimir su interna comenzó a enfriarse. Al rechazo del peronismo y la izquierda se sumaron las dudas de los aliados estratégicos en el Congreso. Ni el PRO ni la UCR ven la reforma política libertaria como un asunto urgente. El Gobierno se lanzó a apurar los tiempos justo cuando la imagen positiva de Milei muestra un desgaste marcado tras el cierre del Mundial de Fútbol y el rechazo a la gestión económica consolida su piso.

La evolución de estas variables es clave para determinar si la elección legislativa será un escenario hiperpolarizado —donde el voto se ordene a favor o en contra de la Casa Rosada— o si el deterioro del oficialismo habilitará una disputa por el voto de derecha que fragmente la oferta. En las oficinas de San José 1111 evalúan que solo en un escenario de tercios o cuatro cuartos el peronismo podría avanzar dividido y, aun así, mostrarse competitivo en los distritos clave. Ante este panorama, el massismo salió a instalar "expectativa de triunfo".

En el entorno del ex candidato presidencial aseguran que los trackings de opinión pública que llegan a su oficina de la Avenida del Libertador ubican la aprobación presidencial en torno al 26%, una cifra que entusiasma al Frente Renovador. Sin exposición pública deliberada, Massa reparte sus jornadas entre el sector privado y el armado político de la estructura peronista. En sus conversaciones reserva la calma frente a la interna que hoy tensiona al kirchnerismo y al esquema de Axel Kicillof. "Todavía hay tiempo", repite ante los suyos.

Sus movimientos en el tablero político apuntan a la mediación. Además de las comidas quincenales con el gobernador bonaerense, Massa opera para contener las demandas de los gobernadores del Norte Grande y coordinar posiciones con las terminales del PJ patagónico, que miran con recelo la centralización del debate en el AMBA. Aún sin revelar si jugará en las listas, Massa predica la unidad como condición de supervivencia. Su diagnóstico de campaña es estrictamente pragmático: sostiene que la sociedad ordenará su voto a través de "la heladera" y la comparación directa de la pérdida del poder adquisitivo.

El futuro inmediato de esta estrategia dependerá de la capacidad de mantener el bloque unificado en el Congreso frente a los nuevos proyectos de reforma electoral que el oficialismo buscará reflotar antes del cierre del período legislativo.

Fuente: CONSENSO PATAGONICO

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