El giro de EE. UU. en el G20 tensa la relación con Europa por el retorno de Rusia y el veto a la prensa
01.09.2026
La primera participación presencial del Kremlin desde 2022 y la exclusión de medios críticos por parte de Washington desplazaron el debate económico hacia una abierta fractura geopolítica.
El giro de EE. UU. en el G20 tensa la relación con Europa por el retorno de Rusia y el veto a la prensa
ASHEVILLE, Carolina del Norte.– La cumbre de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G20 comenzó con altísima tensión política. La decisión de la administración estadounidense de convocar nuevamente a Rusia a las deliberaciones presenciales —mientras restringía el acceso a medios internacionales— generó un inmediato rechazo de las delegaciones europeas y desvió la agenda central que Washington intentaba imponer sobre desregulación y crecimiento global.
En el centro del escenario, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, recibió al ministro de Finanzas ruso, Anton Siluanov. La escena marcó un contraste radical con la postura adoptada desde la invasión a Ucrania en 2022, cuando las intervenciones del Kremlin provocaban el retiro masivo de los delegados occidentales.
El rechazo del bloque europeo fue inmediato. El ministro de Finanzas de Polonia, Andrzej Domanski, enfatizó la desconfianza hacia Moscú, mientras que su par alemán, Lars Klingbeil, advirtió que la presencia de Siluanov envía una señal preocupante en momentos en que Europa ultima un nuevo paquete de sanciones. Como muestra de distanciamiento, los representantes del Viejo Continente se negaron a compartir la tradicional "foto de familia" con el funcionario ruso, obligando a realizar la toma sin su presencia.
En el plano bilateral, Bessent y Siluanov mantuvieron un encuentro cerrado. Según fuentes del Tesoro, la discusión giró en torno al plan de paz promovido por la Casa Blanca, bajo la premisa de que no habrá alivio financiero para Moscú hasta que cesen las hostilidades.
Tensiones comerciales y libertad de prensa
La cita en Asheville sumó otro punto de fricción por la decisión del Tesoro norteamericano de denegar credenciales a periodistas de Bloomberg News, The New York Times y The Wall Street Journal. Ante las protestas de las delegaciones europeas por el atropello a la libertad de prensa, el gobierno estadounidense justificó la medida alegando razones de rigurosidad informativa, argumentando que la cobertura contó con más de 300 medios acreditados.
En lo estrictamente económico, la agenda promovida por Washington busca priorizar la desregulación, la expansión energética y el impulso a la inteligencia artificial como motores para diluir la deuda global, que ya alcanza el récord de 353 billones de dólares. Sin embargo, las miradas divergentes sobre los desequilibrios comerciales persistieron: mientras EE. UU. apuntó contra el superávit exportador de China —estimado en 1,2 billones de dólares—, Europa recordó que la estabilización de los mercados exige también que Washington reduzca su propio déficit fiscal.
Fuente: CONSENSO PATAGONICO

