“La plata no llega y quieren reformar la Constitución”: el reclamo que expuso la crisis en Tierra del Fuego
10.05.2026
Mientras la Provincia acumula entre 10.000 y 12.000 millones de pesos de deuda en coparticipación con Ushuaia —fondos que representan el 87% del presupuesto municipal— la agenda oficial insiste en una reforma constitucional rechazada por más del 80% de la sociedad. Yesica Garay lo dijo sin vueltas: sin goteo no hay autonomía, y sin autonomía no hay ciudad que aguante.
Hay momentos en que la política se vuelve un espejo incómodo. Y lo que refleja hoy Tierra del Fuego es simple: la plata no llega, los servicios se sostienen con alambre, y mientras tanto el Gobierno provincial juega a reformar la Constitución como si la gente estuviera pidiendo eso en la puerta de sus casas.
La Jefa de Gabinete de Ushuaia, Yesica Garay, lo dijo sin maquillaje: la Provincia debe entre 10.000 y 12.000 millones de pesos de coparticipación, una cifra que no es un tecnicismo contable sino el oxígeno del municipio. El 87% del presupuesto de Ushuaia depende de esos fondos. Sin goteo, no hay autonomía; sin autonomía, no hay ciudad que funcione.
Pero la discusión pública no está ahí. Está en otro lado. En un proyecto de reforma constitucional que, según los datos que citó Garay, rechaza más del 80% de la sociedad. O sea: mientras los barrios piden respuestas, la política provincial mira un espejo que solo refleja su propio ombligo.
Y ahí aparece la grieta real, la que no sale en los discursos: la distancia entre la agenda de la calle y la agenda del poder. La gente está contando monedas, ajustando la comida, viendo cómo se caen programas nacionales como Remediar, y la Provincia decide que es un buen momento para gastar millones en una elección de convencionales.
No hace falta ser analista para entender la bronca. Hace falta caminar. Hace falta escuchar. Hace falta no perder el sentido común.
Garay lo planteó con claridad: “Es necesario que la Provincia garantice los recursos para el funcionamiento básico”. No es una frase política; es una advertencia institucional. Porque cuando un municipio depende casi por completo de fondos que no llegan, lo que está en juego no es un color partidario: es la capacidad misma de gobernar.
Y mientras tanto, el intendente Walter Vuoto propone una mesa técnica-política para ordenar el desastre. Una mesa para hablar de números, de servicios, de cómo sostener la vida cotidiana en un contexto nacional que aprieta cada vez más. Una mesa para dejar de lado las especulaciones de 2027 y ocuparse del 2024 que duele.
La pregunta que queda flotando es brutal:
¿Qué es más urgente: pagar lo que se debe o reformar lo que nadie pidió?
La respuesta no necesita encuestas. La respuesta está en los barrios.
Fuente: CONSENSO PATAGONICO


