Milei baja la persiana de la prensa en Casa Rosada mientras Adorni queda bajo sospecha: silencio en modo defensa
27.04.2026
⚡ El Gobierno cerró la sala de periodistas por “seguridad nacional” justo cuando Adorni enfrenta una investigación por presunto enriquecimiento ilícito. FOPEA advierte un retroceso institucional y el oficialismo se atrinchera mientras crecen las dudas sobre la transparencia del Ejecutivo.
El Gobierno decidió apagar la luz donde más molesta: la sala de prensa de Casa Rosada. Con el argumento de “seguridad nacional” por un caso de espionaje que ni siquiera tiene respaldo judicial firme Página actual, Milei ordenó cerrar el acceso a todos los periodistas acreditados. Una medida inédita que no busca proteger al Estado, sino blindar al poder.
La jugada llega en el peor momento para el oficialismo. Mientras se clausura el espacio donde se hacen preguntas incómodas, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, enfrenta una investigación por presunto enriquecimiento ilícito: gastos en efectivo, viajes de lujo y movimientos financieros que no cierran con sus ingresos declarados Página actual. La Justicia ya puso la lupa y el ruido crece.
En vez de despegarse, Milei y Karina Milei eligieron cerrar filas y desestimar todo como “basura mediática” Página actual. Pero el discurso anticorrupción se les desarma cuando las causas se multiplican: desde compras públicas bajo sospecha hasta patrimonios no declarados de otros funcionarios, como el caso de Carlos Frugoni Página actual.
FOPEA no tardó en marcar la gravedad: cerrar la sala de prensa “rompe las condiciones básicas para la cobertura del Poder Ejecutivo” y limita el control ciudadano sobre sus gobernantes Página actual. En otras palabras: si el Gobierno no quiere preguntas, es porque no quiere respuestas.
La escalada contra los medios se da en uno de los momentos más críticos del Ejecutivo, cuando la transparencia debería ser una obligación y no un lujo. En vez de abrir las puertas, las cierran. En vez de aclarar, oscurecen. En vez de rendir cuentas, levantan muros.
Y en ese silencio forzado, la pregunta que queda flotando es la que más incomoda:
¿Qué necesita esconder un Gobierno para apagar la voz de la prensa?
Fuente: CONSENSO PATAGONICO


