«El gesto que pidió Vuoto: ordenar el Estado para volver a estar cerca de la gente»
03.03.2026
La reorganización municipal no nace de una urgencia técnica, sino de una decisión política clara: responder al pedido social de mayor responsabilidad, coherencia y presencia. La jefa de Gabinete, Yésica Garay, asume ese mandato del intendente Vuoto y lo convierte en una hoja de ruta para modernizar, unificar y recuperar la eficiencia del Estado local.
«El gesto que pidió Vuoto: ordenar el Estado para volver a estar cerca de la gente»
marzo 3, 2026
En declaraciones de Yésica Garay, destaca en el discurso de apertura del concejo deliberante de Ushuaia el pedido político : el intendente Walter Vuoto entendió que la comunidad necesitaba un gesto claro, una señal de que la política puede corregirse, ordenarse y volver a estar a la altura de Ushuaia. Ese pedido no quedó en palabras; se transformó en una reestructuración profunda que Garay hoy conduce con firmeza y sin rodeos.
La funcionaria reconoce que el Estado municipal, como tantas instituciones del país, está en crisis. Pero lejos de resignarse, plantea que este es el momento para actuar antes de que los hechos consumados nos pasen por encima. Y ahí aparece con nitidez el mandato de Vuoto: ordenar hacia adentro para responder mejor hacia afuera. No es un ajuste silencioso, sino un reacomodamiento que busca recuperar lógicas perdidas, evitar duplicaciones y modernizar trámites que hoy desgastan al vecino y saturan al sistema de salud.
Garay admite que las reestructuraciones generan incomodidad, pero insiste en que el intendente fue claro: había que hacerlo. Y ese “hacer” implica revisar prácticas, unificar áreas que repetían tareas, dejar atrás la dispersión de ferias y actividades que consumían recursos sin impacto real, y construir un Estado más eficiente y más presente. No se trata de romper el Estado, sino de hacerlo funcionar mejor, dice, diferenciándose de quienes promueven su eliminación.
También destaca que este proceso requiere diálogo, horas de explicación y un mensaje interno contundente: todos son el Estado, desde el intendente hasta el último trabajador. Un móvil mal estacionado en una rampa de discapacidad puede arruinar semanas de trabajo, y por eso la revisión es cultural además de estructural. Las primeras bajas fueron de funcionarios, no de pasantes, porque —como señala— “los últimos no deberían ser los primeros afectados”.
Además, destacó que “la comunidad va viendo que la obra pública se reactivó, que se están repavimentando las calles. Hemos salido fuertemente a poner en valor los espacios públicos, las plazas y los espacios verdes. Creo que la gente lo sigue demandando. Hay problemas que podremos solucionar y otros que no. Ante la limitación de un problema estructural, no podemos dejar de ir a poner la cara y hablar con la gente”. Pero Garay no promete milagros; promete presencia. Parte del gesto que pidió Vuoto es decir la verdad, incluso cuando la respuesta es “no se puede”. Lo que no está permitido es esconderse o dejar de dar la cara.
En el plano político, la funcionaria retoma otro mensaje que el intendente viene impulsando: la necesidad de reconstruir la unidad del peronismo fueguino. No desde la ingenuidad, sino desde la responsabilidad institucional y el reconocimiento de que la ola libertaria avanza cuando la dirigencia se fragmenta. “Lo que nos tiene que unir es el malestar del pueblo”, afirma, y en esa frase se condensa el clima social que atraviesa a toda la provincia.
Además, destacó que “cree que es posible. Todos y todas somos hombres y mujeres de la política y entienden el momento que se está viviendo. Quienes no lo interpreten, posiblemente se quedarán en este momento. Lo que pasó, pasó, es muy difícil corregir hacia atrás. Tenemos que volvernos a juntar, ponernos de acuerdo y salir de todo esto”.
“La semana pasada Pichetto se volvió a juntar con Cristina y con Moreno. No son panqueques, son dirigentes con mucho peso y han tenido responsabilidades muy importantes. Están viendo que, si el peronismo no se junta y no se pone de acuerdo, esto va a seguir avanzando”.
Vuoto pidió un gesto y Garay lo está ejecutando con claridad política y decisión administrativa. Ordenar el Estado no es retroceder; es prepararlo para sostener a la comunidad en tiempos difíciles. Y Ushuaia, que siempre exige más de su dirigencia, empieza a ver señales de un Municipio que se reorganiza para volver a estar donde la gente lo necesita.
Fuente: Radio Mas 104.9 Multimedia

