La intervención del puerto: un golpe político y geopolítico contra Tierra del Fuego
05.02.2026
La intervención del puerto de Ushuaia no es un trámite administrativo ni un conflicto gremial aislado. Para Moisés Solorza, es la expresión más nítida de un proyecto político que busca disciplinar a Tierra del Fuego y avanzar sobre sus competencias estratégicas.
La intervención del puerto: un golpe político y geopolítico contra Tierra del Fuego
Moisés Solorza desnudó la maniobra detrás de la intervención del puerto de Ushuaia: un movimiento político armado desde Buenos Aires, sostenido por cinismo local y orientado a debilitar la autonomía fueguina. Con dureza, cuestionó al senador Agustín Cotto, denunció manipulación informativa y advirtió que el Gobierno Nacional avanza sobre uno de los activos geopolíticos más importantes del país: la puerta de entrada a la Antártida.
Moisés Solorza expresó a Sarmiento lo siguiente en la entrevista:
La intervención del puerto de Ushuaia no es un trámite administrativo ni un conflicto gremial aislado. Para Moisés Solorza, es un golpe político y geopolítico del Gobierno Nacional, ejecutado con velocidad quirúrgica y justificado con argumentos que —según él— no resisten el menor análisis técnico.
Solorza comenzó describiendo la indignación que le generaron las declaraciones del senador Agustín Cotto. No habló desde la chicana, sino desde un lugar ciudadano:
“Con mucha vergüenza escuché las declaraciones de Cotto… el cinismo y la hipocresía en sus palabras llaman muchísimo la atención.”
Para él, no hay inocencia posible. Si un senador fueguino justifica una intervención “escandalosa, artera y sesgada”, entonces está defendiendo intereses centralistas, no los de su provincia. Por eso fue directo:
“Si quiere defender los intereses del Gobierno Nacional, debería renunciar a su banca y representar a los porteños.”
Solorza explicó que el puerto no es un edificio más: es uno de los principales ingresos económicos y geopolíticos de Tierra del Fuego. Por eso considera inadmisible que un dirigente local avale una intervención exprés montada sobre un gremio armado desde Buenos Aires, con vínculos directos con La Libertad Avanza en la provincia.
La manipulación mediática también fue parte de su denuncia. Señaló cómo se usaron videos del Saint Christopher para instalar un clima de catástrofe inexistente:
“Es perverso. Lastima a su propio votante y lastima al pueblo fueguino.”
Para Solorza, la representación política está fallando en su función más básica: defender la autonomía provincial. Lo dijo sin rodeos:
“Cuando se votan senadores y diputados es para defender los intereses de Tierra del Fuego, no los de un partido político ni los de un gobernador en particular.”
En ese marco, describió cómo la sociedad empieza a reaccionar, organizándose para resistir lo que considera un embate directo del Gobierno Nacional contra la provincia y contra la gestión de Melella. No porque el gobierno provincial no tenga problemas —Solorza lo reconoce— sino porque ninguna falencia justifica una intervención de este tipo.
Luego avanzó sobre el argumento central del oficialismo nacional: la auditoría de 60 páginas.
La desarmó con precisión:
- Una auditoría no es palabra santa.
- Siempre tiene sesgo.
- Siempre busca lo más alarmante.
Y lanzó la pregunta clave:
“Si las cuestiones de seguridad fueran tan graves, ¿cómo es que los enormes cruceros siguen llegando al puerto sin poner en riesgo a nadie?”
Para él, la respuesta es obvia: la auditoría es un instrumento político, no un diagnóstico técnico.
Solorza también apuntó contra quienes, desde la provincia, repiten sin cuestionar el relato nacional. Los llamó “manipuladores de la fe con fines políticos”, señalando a Pauli, Gracianía y Rodríguez como voceros de un discurso que intenta instalar que Tierra del Fuego vive una catástrofe.
Y fue más allá:
“Catástrofe es lo que vivimos en los parques nacionales, en los incendios de la Patagonia, en la economía, en el empleo, en los jubilados que cagan a palos todos los miércoles. De eso no dicen nada.”
Para él, la hipocresía es evidente:
- Guardan silencio cuando se destruye la industria fueguina.
- Guardan silencio cuando se abren importaciones que afectan a miles de familias.
- Guardan silencio cuando se entrega soberanía.
Y remató con una frase que sintetiza su lectura política:
“Estos cínicos hipócritas buscan que a Tierra del Fuego le vaya mal y destruir lo que se construyó durante tanto tiempo.”
Solorza cerró este tramo con una advertencia: la población debe reaccionar. No desde la grieta, sino desde la defensa de su territorio, su economía y su soberanía.
Fuente: Entrevista Radio Provincia
Fuente: CONSENSO PATAGONICO



