Neutralizada en la calle, la CGT busca erigirse como mediadora en la interna del peronismo
11.10.2026
Con movilizaciones acotadas y escasa confrontación con el Ejecutivo, la central sindical apuesta a tejer acuerdos entre Kicillof, Massa y el cristinismo para asegurarse cuotas de poder, mientras la crisis de las obras sociales sofoca a los gremios.
Neutralizada en la calle, la CGT busca erigirse como mediadora en la interna del peronismo
Abocada a la administración del malestar social mediante protestas de bajo impacto, la conducción de la CGT intenta poner en valor su activo más firme de los últimos meses: la cohesión interna. Con ese capital, la "mesa chica" de Azopardo aspira a actuar como facilitadora de un esquema de gobernabilidad partidaria entre Axel Kicillof, Sergio Massa y Cristina Fernández de Kirchner, con la mirada puesta en la articulación de un frente competitivo de cara a los próximos turnos electorales.
Luego de una serie de encuentros en la sede de SMATA y reuniones bilaterales con gobernadores (como Gerardo Zamora, Sergio Uñac y Sergio Ziliotto), los referentes sindicales coincidieron en que el tiempo de los ensayos individuales ha terminado. Dirigentes de peso como Héctor Daer, Hugo Moyano, Gerardo Martínez y Andrés Rodríguez coinciden en un diagnóstico: la central ya no cuenta con el músculo para imponer un candidato propio, pero busca garantizar un lugar central en la mesa de negociación donde se definan las listas y el programa de gobierno.
En ese tablero, la figura de Kicillof gana adhesiones por decantación antes que por alineamiento dogmático. No obstante, la conducción tripartita le exige al mandatario bonaerense un gesto de mayor apertura que trascienda su entorno inmediato. En contraposición, los líderes cegetistas han hecho saber al kirchnerismo que no respaldarán la narrativa de la "candidatura inevitable" de Cristina Kirchner. La distancia histórica con la ex presidenta y la certidumbre de que su frente judicial le impedirá competir sostienen la negativa de la central a empeñar recursos en esa batalla.
El verdadero motor de este pragmatismo es la supervivencia institucional. Con las obras sociales sumidas en una crisis financiera inédita —provocada por la caída del empleo formal, el rezago salarial, el alza en los insumos médicos y la carga de prestaciones por discapacidad—, la CGT observa con alarma la parálisis del Ministerio de Salud. La reciente reestructuración en la Superintendencia de Servicios de Salud expone la falta de respuestas oficiales frente al déficit de las prestadoras sindicales. Ante la ausencia de un canal técnico eficiente con la Casa Rosada, la dirigencia sindical apresura su jugada en la interna del PJ para no quedar desprotegida en la recomposición del mapa político.
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Fuente: CONSENSO PATAGONICO

