Ramiro Caballero cruzó a Melella: “Aunque multiplicáramos por diez la industria actual, no se resuelven los problemas de Tierra del Fuego”
25.06.2026
El director ejecutivo de la UIF y exministro de Industria advirtió que el régimen de promoción no basta frente a los déficits estructurales. Denunció una "ausencia de liderazgo estratégico" tras siete años de gestión y expuso el freno de inversiones por la crisis energética y de infraestructura en la isla.
Ramiro Caballero cruzó a Melella: “Aunque multiplicáramos por diez la industria actual, no se resuelven los problemas de Tierra del Fuego”
El debate en torno a la matriz económica de Tierra del Fuego derivó en un duro enfrentamiento político e institucional entre el sector fabril y el Ejecutivo provincial. Luego de que el gobernador Gustavo Melella acusara al empresariado de "pescar en una pecera" y no acompañar la reconversión productiva, el director ejecutivo de la Unión Industrial Fueguina (UIF), Ramiro Caballero, lanzó una réplica categórica: acusó a la gestión estatal de carecer de dinamismo y advirtió que el actual esquema de promoción es insuficiente si la provincia no resuelve su histórica parálisis en infraestructura básica.
En declaraciones a FM Centro, el exministro de Industria provincial rechazó los señalamientos del mandatario fueguino y evaluó que el discurso oficial busca eludir responsabilidades mediante la búsqueda de culpables externos. “Determinar que alguien está pescando en una pecera es un término desacertado e imprudente, sobre todo considerando los años que el sector industrial trabaja en la isla y el volumen de empleo que sostiene”, disparó.
El balance de siete años de gestión
Para el referente de la UIF, las recriminaciones del Gobernador exponen una falta de planificación a largo plazo por parte del propio Estado. “Si después de casi siete años de gestión recién nos damos cuenta de qué es lo que habría que hacer, evidentemente el Gobierno no estaba preparado para liderar la transformación que Tierra del Fuego necesitaba”, sentenció.
Caballero desmitificó la premisa de que las firmas electrónicas se oponen a diversificar sus líneas de producción y reveló que existen proyectos cajoneados e iniciativas formalmente presentadas ante la Secretaría de Industria de la Nación. Sin embargo, enfatizó que ningún proyecto es viable sin condiciones óptimas de conectividad y suministro energético en el territorio:
“Si tenemos problemas crónicos de energía, si contamos con una ruta turística clave que se encuentra paralizada hace años, si el interconectado eléctrico quedó atrasado en el tiempo y nunca más se discutió, y si existen problemas severos para garantizar gas a las ciudades y a las propias fábricas, ¿de qué inversiones nos van a hablar? Falta infraestructura básica y el Gobierno debería revisar qué está haciendo mal antes de cuestionar a quienes deciden invertir fuera de la provincia”.
Como contraejemplo de la inacción estatal, el dirigente recordó que hace tres años las firmas socias de la UIF —incluyendo a Newsan y al sector del plástico— presentaron propuestas concretas para financiar y mitigar los cortes de luz en Ushuaia. "Las empresas estuvieron perfectamente abiertas a colaborar, pero el proyecto técnico definitivo nunca apareció desde el ámbito provincial", recriminó.
Los límites del régimen de promoción
En uno de los tramos más significativos de su análisis, Caballero rompió con el histórico sesgo corporativo de la isla al trazar un límite real al impacto de la Ley 19.640 frente a la crisis socioeconómica actual.
“Pensar que el sector industrial radicado en la provincia va a solucionar por sí solo los problemas de Tierra del Fuego es equivocarse. Si hoy multiplicáramos por diez la producción industrial, o alcanzáramos siete u ocho veces el máximo histórico de fabricación, tampoco resolveríamos los problemas estructurales de la provincia. Por eso, que el debate político continúe concentrado exclusivamente en la defensa del régimen actual es insuficiente”, argumentó.
Finalmente, el director de la UIF vinculó la reconversión con las demandas globales de la Inteligencia Artificial y la economía del conocimiento, aunque volvió a sembrar dudas sobre las capacidades instaladas en la provincia. “Lo peor que puede hacer un Estado es no ser ejecutivo. La razón de ser de un gobierno es generar dinamismo, previsibilidad y confianza para que las inversiones fluyan. Si los tiempos burocráticos se alargan, la confianza desaparece y los conflictos se vuelven crónicos”, concluyó.
Fuente: CONSENSO PATAGONICO



