Tierra del Fuego en alerta total: crece el temor por un recorte a la Zona Fría y los gremios ya se plantan
20.05.2026
La posibilidad de que el Gobierno nacional avance con cambios o recortes al régimen de Zona Fría encendió las alarmas en toda Tierra del Fuego. Gremios, organizaciones y vecinos comenzaron a movilizarse ante un eventual aumento de tarifas que golpearía de lleno en una provincia donde el gas no es un servicio: es supervivencia.
Tierra del Fuego en alerta total: crece el temor por un recorte a la Zona Fría y los gremios ya se plantan
Tierra del Fuego volvió a hervir. No por el clima —que sigue siendo un cachetazo helado incluso en mayo— sino por la sensación de que, una vez más, desde Buenos Aires miran el mapa al revés y creen que la Patagonia es un lujo, no una necesidad. La sola versión de que el Gobierno nacional evalúa recortar o modificar la Zona Fría alcanzó para que los gremios salieran a la calle sin esperar confirmaciones. Acá no se especula: cuando el ajuste asoma, se lo enfrenta.
En Río Grande, la postal fue clara. Metalúrgicos, docentes, estatales y vecinos se plantaron en San Martín y Belgrano con un mensaje que no necesita traducción: “Con el frío no se jode”. Y no es una frase hecha. En una provincia donde el invierno es una pared de viento y escarcha, tocar el subsidio al gas es tocar la vida cotidiana. Es empujar a miles de familias a elegir entre calefaccionar o comer.
La docente Soledad Rottaris lo dijo sin anestesia: esto sería “otro ajuste contra el pueblo”. Y tiene razón. La eliminación del subsidio provincial todavía duele, todavía se paga, todavía se siente en cada factura que llega como un ladrillazo. Por eso, cuando ella habla de “unidad, organización y calle”, no está haciendo épica: está describiendo la única herramienta que históricamente frenó los atropellos.
Desde la UOM, Marcos Linares fue igual de directo. Para él, el proyecto es “un ataque a la vida cotidiana” de la Patagonia. Y no exagera. En Buenos Aires pueden discutir tarifas como si fueran números en una planilla; acá son la diferencia entre vivir dignamente o sobrevivir a los golpes. Por eso exige que los diputados patagónicos voten en contra sin titubeos. No hay margen para medias tintas cuando el termómetro baja a cero y el viento corta la cara.
La tensión crece y no es casual. El ajuste nacional ya viene raspando bolsillos, salarios y derechos. Ahora, si también se meten con la Zona Fría, el impacto sería devastador. No es un beneficio: es un reconocimiento mínimo a una realidad climática que no se puede negar desde un despacho calefaccionado.
La Patagonia no pide privilegios. Exige respeto.
Y cuando ese respeto se pone en duda, la calle responde. Como siempre.
Fuente: CONSENSO PATAGONICO

